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Proceso de aprovechamiento de un animal muerto por parte del ser humano (5)



El aprovechamiento medular y la obtención de grasa
Estas labores también se podrían llevar a cabo en las mismas cocinas de los hogares. Son labores no tan fáciles de determinar cómo lo puedan ser las demás. En ocasiones, podrían confundirse con el troceado. Principalmente, cuando el troceo afecta a los huesos largos, los huesos que proporcionan la mayoría de la médula o tuétano. Los huesos cortados sagitalmente tienen muchas más posibilidades de haber sido fracturados de esa forma para aprovechar la médula. La fractura destinada al aprovechamiento del tuétano no suele responder a un patrón de aprovechamiento cárnico, como en la mayoría de los demás. Pueden fracturarse también las mandíbulas, las falanges y las vértebras (NØE-NYGAARD, 1977).
El trabajo de materias duras de origen animal
El trabajo de materias duras de origen animal (hueso, asta y marfil), con el propósito de elaborar piezas de utilidad diversa (armas, útiles e instrumentos, elementos de adorno, objetos artísticos, etc.), formaría parte de una última fase del aprovechamiento del animal. Las marcas que quedarían serían lo que Chaix y Méniel han llamado “marcas tecnológicas” (CHAIX & MÉNIEL, 2005: 116). En esta tarea lo que se emplearía sería buena parte del material de desecho de las anteriores. El tipo de alteraciones puede ser variada, diferente y complementaria.

Foto 1. Yunques de hueso para hoces dentadas. (Superior) Metacarpo izquierdo de équido (s. XIII) y (Inferior) Fragmento de diáfisis medial de metatarso de bovino (Época contemporánea).
Foto 2. Diversos objetos elaborados en hueso animal: (Dreta) Botón y (Esquerra) Cepillo (Época contemporánea).
Finalmente, hay un tipo de alteración que pueden sufrir los restos arqueo-zoológicos que puede incluirse en los dos tipos de causas: el natural y el antrópico. Esta alteración está producida por el calor o el fuego. En la mayoría de los casos, el origen antrópico deviene generalmente el más habitual. No obstante, a diferencia de los factores de origen antrópico expuestos anteriormente, en éste no siempre conlleva un aprovechamiento claro. En algún caso podría haber estado producido de manera circunstancial, casi accidental: cuando se elimina el pelo (como se ha explicado en la parte 2), se prepara la carne a la brasa y partes del hueso quedan libres de carne padecen directamente la acción del fuego o el calor; o de manera consciente sin buscar un claro provecho: al lanzarlos directamente al fuego, con el fin de deshacerse de ellos, por accidente o por capricho. Hay, lugares en el planeta, dónde, además, la madera es escasa y se emplean otros materiales para hacer fuego como los huesos. Sólo hay dos excepciones a todo lo expuesto, y en los que si hay un aprovechamiento claro de la exposición al calor el hervido y al calor o al fuego en el trabajo de útiles óseos.
Una de las operaciones que se llevan a cabo durante el proceso de aprovechamiento del animal sacrificado es la eliminación del pelo. Es una labor que se da mayormente en el caso de los cerdos y de aves. Generalmente se lleva a cabo quemándolo y es una operación de una duración variable, según sea la densidad del pelo. Durante ésta, el fuego puede “(…) dejar marcas, principalmente sobre los dientes anteriores (incisivos y caninos) que de manera natural, o por retracción de los labios, quedan expuestos” (CHAIX & MÉNIEL, 2005: 118).
Bibliografia
BINFORD, Lewis R. (1978): Nunamiut Ethnoarchæo-logy. Academic Press, New York.

BINFORD, Lewis R. (1981): Bones. Ancient men and modern myths. Academic Press, Studies in Archæology, New York.

BINFORD, Lewis R. (1984): Faunal Remains from Klasies River Mouth. New York.

BLASCO SANCHO, María Fernanda (1992): Tafonomía y Prehistoria. Métodos y procedimientos de investigación. Departamento de Ciencias de la Antigüedad (Prehistoria)-Universidad de Zaragoza y Departamento de Cultura y Educación del Gobierno de Aragón.

CHAIX, Louis & MÉNIEL, Patrice (2005): Manual de Arqueología. Ariel Prehistoria, Barcelona.

NØE-NYGAARD, N. (1977): «Butchering and marrow fracturing as a taphonomic factor in archæological deposits», Palæobiology, 3, p. 218-237.